Aquella noche en la que discutimos.

Aquella noche discutimos y
te fuiste corriendo.

Y ahora, ya no me acuerdo por qué lo hicimos,
solo se que
me quedé muy quieto,
mirándote ir,
marchar,
con el cigarro consumiéndose                                en mi boca
hasta que me quemo el labio
y suelto una blasfemia,
no se si por la quemadura
o por el hecho de
no dormir juntos esta noche.

Y mis gafas de sol de medianoche
esconden lágrimas
vergonzosas, impotentes,
lágrimas que no tocarán el suelo por el ahora corres alejándote,
marchando,
corriendo por el suelo que ahora sujeta la colilla que antes quemaba mis labios.

Un avión traza una linea blanca                                  en el cielo,
pero no la vemos,
es de noche, y
discutimos,
tú por ser demasiado lista,
y yo,
por demasiado egoísta.

Escrito en Zainit-Aak.

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