El Gato.

Me he despertado con un gato en el pecho,
grande,
suave,
con una fuerte respiración parecida a la mía.
He estado un rato acariciándole la cabeza
mientras
pensaba en convivir con él, o con uno parecido.
le doy un par de caladas a mi lengua,
todavía sabe a lo de anoche.
Me siento y
el gato vuelve a venir a mí,
se sienta a mi lado y
me mira,
parece un buen compañero,
lástima que no pueda cocinar.

Escrito en Zainit-Aak.

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