Otra noche desfasada.

«Solo un segundo desliz;
me daba igual pelo rojo, 
piel blanca o
limón.»

Escribo esto dormido, en un estado de somnolienta consciencia.
Empiezo a tener miedo de las sombras, y
las sombras lo tienen de mí. Ruedo
por la cama envuelto en mantas y sudores,
miles de imágenes confusas me engañan en mi cerebro.


«Una casa en lo alto,
vamos juntos a la escuela,
hoy toca cambiar el camino, ¡CORRE!
entra en mi invisible tienda de campaña, ¿Donde es está?,
las luces azules te dan el alto,
¡CORRE!»

Estoy contento por haberte visto hoy,
Simon dice que eso no es bueno,
pero en realidad no hay ningún por qué.

Me aprieto los ojos para ver luces naranjas,
desnudo mi alma en la ducha y
el jabón que
escurre
es negro y plateado.

Pequeñas posesiones placenteras, nocturna
evasión a los brazos de un ente,
espero,
femenino.



«Nos tumbamos
en mi habitación, algo ocurre y
te desnudas.
Estoy demasiado nervioso para seguir despierto»

Son las nueve de la mañana y,
aparte de estar empalmado,
estoy sonriendo.



Escrito en Nüoshöm-Wull.

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