Poetas sin futuro.

El recibo de la luz me obliga a
salir de noche y
vagar a oscuras
calles empedradas llenas de meretrices
que se venden a gritos y silbidos
como quien vende fruta madura los domingos
en la plaza.

Damas de la noche, frágiles criaturas
sin alma,
jamás entraran en el cielo, tampoco quieren,
y poetas sin futuro, borrachos,
sin mucho que ofrecer, sin mucho que poder
pagar; compañía por letras y
algo de yerba húmeda.

Allí todos nos juntamos,
como gatos callejeros en busca de
comida y una buena
ducha, y un lecho y
un vaso de leche
con galletas.

Escrito en Zainit-Aak.

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