Barcelona y cerveza en tus ojos.

Esta noche no hay una canción que te recuerde,
tampoco un beso de despedida.
Tan solo el recuerdo del tatuaje de tu espalda
y tu pelo
negro
apoyado sobre mi almohada.

                           *
Dices que mi voz te hipnotiza,
estamos a oscuras y no me apetece
dormir.

La cabeza me da vueltas

Quiero enamorarte,
yo ya lo he hecho.

(Ojala me despierte y sigas a mi lado)

Me duermo a medias,
sonrio
y suspiro
no encuentro una posición que no sea
a tu lado.

                             *
Despierto y no estás,
solo el calor
y el dolor de cabeza
que recuerda tus etílicos besos
de cerveza.

Solo fue una vez.

Solo fue una vez,
pero al volver a casa ya tenía todas mis cosas
en una caja.
No es que tuviera mucho
pero bueno,
el simple hecho de no poder defenderme me dolió.

Solo fue una vez,
y todo mi mundo estaba
en una caja
de cartón.

Solo fue una vez.
No me arrepiento,
pero no me hubiera importado que fuera algo
paralelo.

Solo fue una vez...
pero
ojala no hubiera sido
solo una vez.

Besos de lluvia.

Dejo el coche lejos de casa.
Vuelvo andando
y llueve,
llueve como llueve en esos poemas de amor
y lluvia.

Camino sonriendo
mordiéndome el labio
recordado el sabor de su boca.

Piso los charcos
algo en mi cabeza choca.
Las gotas empapan mi pelo
y mi cara.

Me quedo con ganas de más,
es tarde;
la imagen de su figura corriendo hacia el portal,
sus ojos,
su boca,
y el olor de su pelo...

Hoy no podré dormir.

Entro en casa y me dejo caer sobre la cama,
respiro,
miles de pensamientos
contradictorios,
todos.
Un enjambre de palabras y sentimientos.

Mi cabeza empapa la almohada
y siento un escalofrío
pero no es por la humedad,


por fin me he atrevido a besarla.

Me mira, sin mirarme.

Salgo del portal
con el teléfono en la mano
escribiendo alguna tontería.
Escucho alguien detrás mío,
es esa niña,
es "la hija de la vecina".
Me mira
sin mirarme
como siempre.

Abro la puerta de la urbanización, se la sujeto,
me mira,
sonrío, embelesado, me siento estúpido.
Pasa por delante mío, la miro el culo
siento un escalofrío,
me mira,
me ha pillado
sonríe
sin mirarme
como siempre.

Quiero hablarla
pero estoy mudo,
camino, no se muy bien hacia donde,
ella camina a mi lado
escribo tonterías en el teléfono
veo que las mira de reojo.

Seguimos andando sin rumbo un buen rato,
yo,
mirándola de reojo,
temblando.
me coge la mano, me quedo quieto,
me sonríe,
sin mirarme,
acerca sus labios a los míos,
da media vuelta y echa a correr
y salgo corriendo detrás de ella
tan rápido
que mis pies se enredan en la sábana
y caigo de la cama.

Despierto por el golpe
me quedo sentado con la cabeza dándome vueltas
a oscuras
con una estúpida sonrisa en la cara
y una felicidad tan tonta
como las cosas que escribía en el teléfono.

En aquella gasolinera.

Soñé que estábamos en aquella gasolinera
en la que nunca antes
habíamos estado.

Intentaba besarte
y tú,
a medias,
te dejabas.
Estabas preciosa,
como siempre,
recuerdo el olor de tu pelo
mezclado
con el de la gasolina,
recuerdo tus labios
rojos,
y tus ojos
de verde locura primaveral.
Recuerdo que te movías
como una hoja
llevada por el viento
mientras yo
sostenía la manguera
del autoservicio
y sonreía.

Pagué
estaba a euro el litro
por eso se que estaba soñando

Me esperabas fuera, apoyada
en la puerta
del coche,
poniéndome caras y muecas

con tu vestido blanco
corto
y el pelo suelto cayendo
por tus suaves hombros.

Te besé.

Nos montamos en el coche
y sin mirar atrás nos fuimos
de aquella gasolinera,
lo hicimos como siempre lo habíamos hecho
lo hicimos
por primera vez
porque nunca antes estuvimos allí

juntos.

No recuerdo su nombre.

Nos escondimos
bajo una manta
en medio de la gente para besarnos.
Estaba sorprendido,
nunca pensé que darías tú el primer paso,
nadie debía enterarse, nunca.
Tú solo querías gritar                                       -lo
decir que, de alguna manera,
era tuyo.


Mi caravana rodó por aquella colina,
y yo, dentro, guardé la calma
y un grito para el final.
Todos estaban ya en sus autobuses.
Los niños me ayudaron a salir,
tú volviste para curarme
con tus besos de alcohol
etílico.

No sabía en que pensar
tan solo me llenaba la cabeza
el miedo
a ser descubierto
y las ganas de repetir el furtivo encuentro.

Quería volverme a enamorar
y el espejo
proyectó un reflejo que no era el mío
al mirar.


Desperté con la sensación de ruptura de soledad
de falta de amor
y de contacto humano.

Desperté
con los labios húmedos
del recuerdo no vivido
y la erección matutina
del idílico encuentro soñado.

En mis sueños.

En mis sueños grito,
te pido que te vayas,
digo todo
lo que siento,
dentro,
en una espiral de caos y paranoia.

En mis sueños
la libertad se expande
a  medida que tú
te alejas,
y grito...
Grito demasiadas cosas                                               que
nunca
serán dichas.
Cosas tan reales
como sueños de ojos abiertos.

En mis sueños
mi garganta arde
y mis pupilas
se dilatan.
Cambio,
no soy como quiero ser,
tampoco como debería serlo.
Y tu no eres la misma,

tampoco,
en mis sueños.

Hazme de nuevo.

Recorro mi ciudad sobre
tu tabla de vida.
Soy un aprendiz de surfero.

Dame tu mano!,
no quiero caerme.


Enséñame!,                                                                     pequeña,
hazme sentir
la libertad,
la juventud;
hazme vibrar de nuevo.

Hazme creer en un abismo
sin final,
una perpetua caída
y un nuevo amanecer
dorado.
Hazme
de nuevo.


Pequeña
y enloquecida
criatura,
quédate esta noche.
Quédate
en mi ciudad
de papel.

Etérea respiración.

Te espero en mi coche,
vienes
corriendo.
                                                                         Estás magnifica en el retrovisor.

Me has llamado hace un rato
y no he podido evitarlo
ni evitarte.
ni tampoco quiero
supongo.

Entras, sonríes,
como sonríes siempre
o como siempre
me sonríes.
Doy un rodeo
quiero tenerte más.
La puerta
de tu portal
está demasiado cerca.

                                                                     -Ven a mirar estrellas ahora que llueve.-

No se que pensar.
Pequeño ángel de ojos verdes
me ahogo
en tu reloj de arena.
Miro el espacio
ausente
de tu presencia
y dibujo
con letras
el breve recuerdo de tu etérea respiración.

Desapareces
tras la puerta del portal,
acelero
resignado
esperando a que me vuelvas a llamar.

Putas.

Aquellas putas lastimeras me pedían volver,
y quería hacerlo,
nunca dejé de amarlas
por muy mal que se portaran
conmigo.

Pero aquella vez
no volví,
por alguna razón
sus labios ya no me atraían,
aquellas viejas zorras
engreídas
se había puesto sus mejores galas.

Y gritaron,
me gritaron,
me
gritaron.

                        *

Siempre las amaré...

                        *

Yo intentaba saciar mi boca con placeres
más virginales
y puros.
Con sofisticada lencería bordada
en tonos
eróticos
y sutiles

Aquellas putas,
fantasmas del pasado, me pedían volver,
pero no lo hice,
y me gritaron,
y las grité

y se marchitaron.

Miseria mental.

Puntos camicaces de luz
que explotan                       (confusos)
en mis pupilas.

Puedes traerlo todo
y colorear
el cielo con los ojos,
diseñar las nubes,
crear
remolinos de viento
y perderte.

Todos
moriremos
dentro de los huevos.
Un nuevo amanecer.
Siento mi sangre
vibrar
dentro de mí.

Ojalá te pierdas.
Ojalá
te
pierdas.

Todos
explotaremos
entre una violencia
violeta
y perfecta.

Soy lo que era
antes de ser
yo mismo.
Caos.

Ojalá te pierdas.
Ojalá
me
pierdas.

Composición espontanea mientras cocinaba.

Y el ahora desconocedor
se sí
mismo
yace muerto,
cautivo,
en la desnuda roca
y morirá cuando
muera,
sin saber siquiera
por qué muere,
y sin saber si la poesía mata,

o mata más
que no la leas.

Ahora que ya no estás.

Ahora
que ya no estás
he vuelto a disfrutar
de los pequeños placeres
de la vida.
De todas aquellas cosas que te molestaban
tanto.

He vuelto a fumar
desnudo
en la terraza,
a mear sin agarrármela
en la ducha,
a gritar en el tejado cuando no puedo
más.
He vuelto a cagar
con la puerta abierta
mientras sonaba música atronadora,
he vuelto a vivir,
si,
a vivir.
Tocar mi armónica
aún sin saber hacerlo,
masturbarme
a la hora que me apetezca
y
dormir
en parques la hora de la siesta,
he vuelto a llenar de cactus
la terraza
y el gato al que daba de comer
ha vuelto.
Y sobre todo
he vuelto a disfrutar de ese genuino
olor a pedo propio
sin sentirme culpable.

Ahora
que ya no estás
lloro el doble,
pero he vuelto a disfrutar
de los pequeños placeres
de la vida.

Pensamiento lateral paralelo.

Hacíamos todas aquellas cosas de película
como si estuviéramos enamorados,
como si la vida fuera gratis,
                       pero yo,                                 yo me sentía solo
y vacío.
Tan vacío que me dolía
llorar
sin lágrimas,
escondido.

Solo quería algo perfecto,
y no me daba cuenta,
era yo
el que lo estropeaba
todo
buscando perfección
donde ya existía.

Me sentía solo
y cansado,
no quería continuar, tampoco
sabía hacerlo.
En parte, me gustaba
sentirme así

Melancolía
de la melancolía,
y hojas
de yerba en vasos de whisky.

Hay algo
en mí
que no quiere
mejorar.

Sin sorpresas.

                                                  He pensado en dejar de escribir
                                                  un tiempo
                                                  al menos
                                                  y volver
                                                  a
                                                  sonreír
                                                  un tiempo
                                                  al menos.

                                                  He pensado en dejarlo,
                                                  tú
                                                  no te has negado
                                                  y yo
                                                  estoy ya cansado.

                                                  He pensado en dejar de escribir
                                                  y terminar
                                                  sin sorpresas.
                                                  Como Radiohead.

Vete.

Vete cuando acabe la canción
ahora
soy el demonio que habita debajo de mi cama,
ahora
ya se quien es aquella sombra nocturna de mi habitación.

Vete
y duerme fuera,
haz todo eso que no haría yo.
Follar con medias negras.

No te sientas obligada
he conocido a la chica de mis sueños
y quiero dormir
sin ti
por fin.

Vete,
cuando acabe la canción vete.



Y se marchó
como se marcha el invierno,
como se marcha el calor de chimenea,
como se marcha el recuerdo de húmedo beso.


Y me quedé allí esperando
como se espera al fin del mundo,
como se espera a tu ausencia,
como se espera a tu no-regreso.


Escrito en Zainit-Aak.

Raíces, lunares y luces.

Raíces de arboles enredan mi cuerpo y lo consumen por dentro,
deshacen mi organismo y mi mente,
estoy condicionado por mí y su sensualidad.

Hablo con las serpientes de tinta que se deslizan por mi piel de papel,
me cuentan verdades a medias sobre la vida.
No entiendo sus palabras,
tampoco quiero hacerlo.
¡Qué pérdida de tiempo el prestar atención!

Lunares estelares y metáforas poco utilizadas,
campos dorados de arena líquida,
huesos blancos,
ojos arco iris y una sonrisa tonta
frente al espejo
nunca son suficiente.

Medio millón de palabras hasta ahora y
un sorbete de limón entre sus piernas.
Pronto estaré rodeado de luces y ondas microondas,
espero que sus brazos me rodeen,
pronto dejaré de ser yo mismo,
pronto volveré a serlo.

Escrito en Koiræ.

Versos libres.

Y al final resultó que mis letras no tenían cabida en Bohemia.
Muchas luces y mucha palabrería absurda
pero a la hora de la verdad
muero solo y escondido entre cristales
sin nada que hacer o sin nada que querer
hacer.

Nihilismo poético
por llamarlo de alguna forma,
estancia prolongada en mi particular teatro en llamas.

Suena el piano de mi mente
enmascarado por la historia
sin contar
que alguien jamás inventó por o para mí.
Butacas vacías,                                                             ¿Y qué más da?
Preludio a la masturbación,
huevos a la escocesa,
sinfonía de gaita y faldas
                                                                                     de colegiala.



Parafraseo para frasantes y farsantes de mi locura espontanea.
Pasión de cría-cuervos y demás aves negras
que me dejarán caer y volver de resaca a casa disparando un revolver con la munición ya gastada.
Y alzar la frente
empapado por el mismo líquido que moja tus bragas de niña mala.
Interludio al sexo.


Tostadas de mermelada de mango y café para desayunar.
Naves espaciales dentro de cuadernos de soñadores eclécticos,
pájaros negros con plumas rojas,
lágrimas y renacuajos dentro de mi

vaso.
Postludio onírico en el que eyaculo dentro.

Sonajeros de hielo para recordar mientras bebo.
Beber para recordar que quería recordar,
                                                                                             no eran tiempos mejores porque nunca los hubo.
Recordar el placer ficticio de esnifar un gramo de algo,
cianuro,                                                por ejemplo...

                                                                                                                 Ya da igual quien o que
                                                                                                                  me haga caso.

Versos libres de significado y significante
con la única lógica que tú le pongas cuando lo leas

si es que lo haces...

El último mono.

Y el ultimo mono por fin llegó.
Con su traje y su sombrero
y su monóculo sin cristal.
Llegó como llega siempre
y como siempre llegó.
Y pidió tu mano
y tu tiempo                                  ,un poco solo,
y le dijiste que no.

Era el último mono
y debía esperar.                            O al menos eso decías.

Y de esperar espera uno no tener que esperar más,
y siendo el último siempre
empezó a desesperar.

El último mono sabia
que sería el último todos los días.
Y sin entender el motivo de esta sin razón
cogió su propia mierda
y te la tiró.

Y el último mono se fue el primero
cansado de ser siempre el último
y no volvió.

Escrito en Zainit-Aak.

Alas de hormigón.

Intenté volar,
esta vez lo intenté de verdad,
tenía un casco nuevo y las alas reparadas.

Intenté volar.
Salté!
Desplegué mis plumíferas alas                                   y

no me moví del suelo.

Su brazo manchado de recuerdos carceleros me agarraba
fuertemente,
y sus ojos de lágrima viva
me miraban hablándome de todo eso
que no quería oír.

Intenté volar,
de nuevo,
no me moví del suelo.
Y vi a los pájaros demasiado altos como para ver que eran pájaros,
motas oscuras rasgando el cielo.
Y quise ser como ellos
y dejar de recordarte.


Finalmente me senté,
mis alas se fundían con el hormigón,
un manto gris cubría mi cálida piel.
Y me quedé sentado,
atrapado,
sin poder moverme.
Frente a sus ojos de lágrima
viva.

Escrito en Nüoshöm-Wull.

Hermoso y muerto.

Olvidé tomar de nuevo mis estúpidas pastillas contra la estupidez
y desperté abrazado a una piña,
no era mi media naranja
pero al menos tenía desayuno.

Viviré solo
pero al menos la puerta del baño podrá quedar abierta,
y sentado en el espejo vi mi propio reflejo en el agua del retrete:
todo marrón chocolate,
como todo el hachís que fumo,
como todo por lo que me hundo,
como todo en esta mierda de mundo.


Estaba eructando en alto,
era mi particular canción protesta,
había madurado
lo suficiente como para no tener que hacer uso de dicha madurez.
Y seguía solo,
no estaba bien,
tampoco mal,
simplemente estaba ordenando mi vida tirándolo todo por el suelo.

Eran días para no recordar,
posiblemente nadie intentara hacerlo pero tampoco me importaba.
Quemé todas mis viejas hojas de papel tintado,
el humo me recordó al tabaco y a la magia de humo blanco.
Pero la magia no existe porque son los padres,
así que me pillaron fumando en casa.


Podría perder el juicio,
los mejores abogados y loqueros se disputaban mi caso,
y el caso era que el único juez imparcial que había en la sala debía estar borrando sus huellas nasales
de mi tarjeta de crédito.
Nadie supo condenarme y tuve que marcharme con las manos en los bolsillos
y la misma cara trasnochada de siempre.

Al salir
una mujer con los ojos vendados me regaló un beso y un traje,
ahora puedo dormir tranquilo sabiendo que amaneceré
hermoso y muerto.

Escrito en Koiræ.

Viajes cosmopoéticos.

Violines e imágenes del universo recorren mi cerebro,
una continua erosión mental,
siento que voy a explotar,
miles de sensaciones diferentes burbujean en mi piel.
Soy el refresco light de una vida descafeinada.


Abro bien mis ojos de serpiente
llevo años sin dormir
congelado frente a una ventana,
consciente y mentalmente convexo
viajo a ochenta y cinco mil millones de kilómetros/hora por el espacio en clase turista.
Helado de fresa.
Diminutos pedazos de estrellas muertas
impactan entre sí,
una sinfonía de sonidos y colores continua se suceden
dando lugar a un bello caos de orden magnético.

He visto nacer galaxias de pequeños átomos
y agujeros negros estallar en poco más de un suspiro.
Y he visto los ojos de la gente cuando
al morir
comprenden lo que esto significa.

El futuro ya no existe.
Todo es un pasado continuo,                                   y
somos monos espaciales dentro de una mazorca de metal.
Todo explotará algún día                           y yo
lo haré también.

Y moriré solo,
de eso
estoy seguro.

Escrito en Nörground.

Cincuenta dólares en tu tocador.

Me miro asustado
al ver el final de todo esto,
ver como mi mente se desmorona
mientras tú
sigues jugando con los resquicios de cordura que aún me quedan.

Pero esta vez quedará todo atrás,
dejaré de sonreír para siempre,
ahora tengo algún motivo más que antes.
Eres la última gota que colma el vaso,
un trago más de una noche única.

Da vueltas tu papelera mental en una órbita ajena al universo,
ahora es todo sustancialmente complejo.
Demasiadas luces rojas y un solo punto de mira;
extraña peonza sideral que esparce una dulce disolución de éxtasis vital,
seres frágiles que visten seda entre espuma de nubes                      y
caminan boca abajo por el cielo mirando el fríoverso.
Una oscura visión, una mirada perdida
en el vacío.


Evidencia por correspondencia,
todas las palabras dichas y todas
las sin pronunciar
corren entre líneas sin apenas leerse,
                           esquivas y confusas
letras entre mis ojos,
desaparecen sin existir entre brumas de folios nocturnos.

Un comportamiento infantil dentro de un cuerpo adulto,
un espejismo irreal o una ilusión
que se escapa. Salgo
por la puerta de un metálico bosque
dejando tras de mí
cincuenta dólares en tu tocador.

Escrito en Zainit-Aak.

Pensando en blanco.

Absurdo, simplemente
absurdo.
Caótico y malsonante,
visceral, nauseabundo, horrible, ininteligible, burdo, tosco...

Es mi sombra criticando mis palabras,
es la oscuridad que me dice que duerma con los ojos abiertos,
es mi insomnio que me obliga a vivir
con los ojos rasgados,
es mi plan y mi mente que lo intenta cambiar,
es...
es...
es...
¿Quién es si no soy yo?
Seré yo entonces,
demasiado ciego para ver el progreso de un beso con lengua,
demasiado sordo para dejarme envolver por un tequiero de sus labios

Seré yo y la puta
droga
que no me deja
dormir tranquilo
ni despertarme a tiempo para volverme a dormir.


(Espacio vacío de años pensando en blanco)


Tan solo aquel ruido fue elegido para ser considerado un mudo silencio.
Chasquidos de dedos al compás de mi estupidez.
Caca envasada al vacío.
Sombreros de copa y monóculos,
¡Y culos de monos también!

Más silencios incómodos.
Sonidos con malas posturas sexuales
que gimen y aúllan
palabras bestiales
con sabor a (a)mar.

Puntos suspensivos...
más puntos suspensivos...
ahora una coma,
y un punto y coma;
y puede que ahora un punto y final.


                                                            "Despierta si quieres, pero es tu elección."

Escrito en Nörground.

Recuerdo de un sueño jamás despertado.

Duermo.

En mis sueños incluso eres aun más bella
y te deseo aún más.
Eres mi realidad prohibida.

Te beso con cuidado de no despertarme,
no quiero pasarme el día tratando de imaginarte.
Te beso a escondidas de mi conciencia,
no quiero pasarme el día tratando de no sentirme culpable.

Tu pelo de negro frambuesa se enreda en mis dedos,
tus besos duelen a despedida imaginaria,
Corro las calles de tu ciudad de minúsculas pecas.
Me pierdo en el mar en calma de tus ojos grises.
Te abrazo
como a algo pequeño
efímero
algo qué sé que terminará en deprimente despertar.

Paseamos delante de nuestros padres
de la mano
por un supermercado de almas
rotas.
Se que es un sueño y no quiero despertar,
te agarro fuerte y corremos,
y te beso
y me pierdo en la intensidad de tus respiros.

Todo huele a como recuerdo que olía tu perfume,
tus labios saben como recuerdo que imaginaba
en horas muertas, mirando tu espalda
y tu pelo negro

frambuesa.

Escrito en Nüoshöm-Wull.

Todo renace al morir.

Rocas en el fondo de un abismo espacial de mil años luz-fundida.
Fuego en forma de hielo erosiona un paisaje de polvo y estrellas
muertas.
Restos de caballeros espaciales flotan inertes buscando un halo de vida eterna.
Sonidos huecos en el eco de mi paladar,
un canto de sirena en guerra.
Lágrimas de acero entre colores láser que cruzan el cielo y explotan en quemaduras grises.

Dioses rogando a los hombres que los crearon,
manos de sangre que silban muerte con los dedos,
oscuridad en ojos vacíos,
un fin del mundo anterior a su creación,
todo surge del caos,
todo renace al morir.

Y entre todos los cánticos desconsolados una voz explota rebeldía una figura desfigurada,
un ser sin nombre,
algo grita en mi pecho,
un eco de lo maldito,
un llanto que respira
placentero entre las llamas de la vida,
un llanto que contempla los ojos de su propia destrucción.

Escrito en Koiræ.

Noches frías, nítidas y oscuras.

Me siento solo y pequeño
tiro del delantal de mi madre mientras friega los platos,
quiero que me haga caso
pero no tiene rostro
y me asusto.

Fuego de colores y miles de estrellas,
mi techo es de plástico y de colillas
aún por apagar.

No quiero ir a clase,
siempre estoy solo.
Colegialas demasiado mayores para seguir en el colegio.
Se me pone dura
al recordar.
Despierto entre sudores y gritos,
los vecinos han vuelto a llamar a la poli.

Hadas rojas en mis pastillas,
dragones verdes en mis cigarros.
gigantes de hielo en mi vaso de whisky,
piernas largas, interminables, de mujer,
sigo solo,
con las medias negras de la que quiera repetir.

Noches nítidas, frías y oscuras.
Despierto asustado
en mi casa
y abrazo a mi madre,
pero no es mi casa,
ni es mi madre.

Y no soy pequeño,
y la miro,                      (¿Quién es?)
suspiro
y me agarro a sus pechos.

Escrito en Nörground.

Alcohólico poeta bohemio.

Voy a escribir
y a drogarme
y a dormirme sin abrir la cama
y a llorar sin lágrimas
y a correr sin piernas
y a drogarme otra vez
para poder seguir escribiendo
estas palabras que yo apenas comprendo,
estas palabras que me dan la vida que me invento y disfruto.

Soy libre y no puedes controlarme,
voy a morir ausente por su ausencia,
o quizás me ausente por la ausencia de su muerte,
no se.
Ambigüedad del lenguaje,
las palabras me provocan y desean
como lo hacía ella
antes.

Sexo y Colacao,
lapiceros de colores para niños mayores.
Botellas de Jack Daniel's por mi cuarto,
tu frasco de perfume
derramado sobre el pañuelo que cubre mi cara de alcohólico poeta bohemio.
Lencería negra y ojos marrones.

Algo cambió en su mirada,
quizás mi forma de verla,
o el whisky
o la hierba,
quizá mi forma de quererla.


Soñador nocturno,
escritor mago,
lírico de mi locura abstracta e ilógica para vosotros,
bailarín plumífero de pies tintados.
Vivir en un estado análogo
paralelo al sueño
en el que todo lo que creo se destruye y se recrea
al otro lado.




-[Si vomitar borracho solo era mi forma de decir "te extraño" mi vida mereció la pena.]

Escrito en Nörground.

Sangre y plata.

Niebla y caos bajo la almohada.
Campos olvidados, áridos de sentimientos,
agua sin vida que fluye a través de mi.
Cantos, rezos,
alabanzas a la muerte,
al empezar de nuevo,
al respirar libres,
al estallar vivos.

Es divertido visitar el país de las hadas rojas,
me entienden cuando hablo y,                                       lo mejor de todo,
cuando no;
una dosis de autodescubrimiento,
una mascara de demencia traviesa,
el espejo imita lo que ve en la realidad,
payasadas anárquicas y sin sentido.

Sangre y plata,
sonrisas caídas y lágrimas en la arena,
Un adiós que me saluda,
abre el pecho y respira,
el polvo blanco que recubre las paredes de tu pecho
te transporta a un estado emocional de calma
inestable.

Escrito en Nörground.

Putos domingos.

Los domingos matan
más que las balas,
más que los lunes, y
por supuesto,
más que nosotros mismos.

... y pasa el día,
a oscuras tumbado en la
cama,
y sin mimos, sin
tus mimos,
para ser más exacto,
y con esta resaca que
durará
toda la semana
me dejo morir inerte
en algún rincón de mi casa
sin nada que hacer
porque
es domingo,
sin
nada que querer hacer
porque
sigue siendo domingo
y los domingos
-como ya he dicho-
matan.
Matan más que cualquier
otro día,
no se por qué,
nadie lo sabe,
pero matan.

Escrito en Zainit-Aak.

Pintura y hojas mal pintadas.

Soñamos tierra desierta
que nos irrita los ojos si imaginamos demasiado
la libertad que nos agobia
la rebeldía que nos calma;
soñamos sueños cíclicos para no tener que despertar...

Descubro mi personalidad reducida en fotogramas de un segundo.
Se acerca la vejez (mental) y con ella
las ganas de morir.
Más de dos décadas siendo elegido siempre
al final de todo,
solo un material marrón de dudosa consistencia por debajo de mi escala.
Solo,
solitario,
soledad,
solidez mental fracturada a golpes de suspiros
y respiros, de inspiraciones de polvo
y humo nostálgico...


Amanece un nuevo día cuya una novedad es volver a despertar...
Hadas blancas y dragones negros salen de mis labios,
ojos ciegos por el peso de la luz en unos parpados demasiado vagos.
Cristal mojado,
alcohol en besos de bocas desconocidas,
vena ancha y garras de plata,
fuego en las pestañas,
monotonía, esclavitud temporal.

Pintura y hojas mal pintadas,
letras sin acabar y
Jaulas llenas de monos espaciales sin carrera.

Un futuro en la luna,
una muerte recién nacida,
descansar, por fin, en la cuna;
llorar otra vez.

Colchones, mantas y demasiada suciedad para estar cómodo,
volver al pasado,
una vida eterna en pañales,
una vida
sin dueños ni preocupaciones.

Escrito en Koiræ.

Sesenta segundos una raya.

El cajón de los desastres tenía su nombre
y mis cosas,                               ya eran casi suyas,
como todo lo demás,
pero no me importaba, miraba todo aquello intentando construir una imagen que abrazar,
algo que,
tras lo que a mi entender estaba siendo la eternidad dentro de un infierno en el que no creía,
pudiera contemplar mientras te pensaba...

Y mi habitación,
el único lugar en que que te podía sentir cerca
estaba lejos del lugar donde las botellas de whisky con las notas y los tequiero que lanzaba al mar se perdían,
lejos de donde los barcos de papel
llenos de palabras y letras que intentaban un vano intento de tu rescate naufragaban heridos por la realidad.

Planes de futuro en planos presentes estáticos,
inmóviles.
Cuerpos semejantes demasiado remotos de sí mismos para compararlos,
                            demasiado unidos para espaciarlos siquiera por una respiración.

El mundo en nuestra contra,
conspiraciones del universo,
ciclones neuronales,
emociones agolpadas y confusas,
cambios de humor y de lugar,
vuelta al principio
y cuando vuelvas
todo igual...


Horas nihilistas entre folios y tintas que relatan un amor casi virginal lleno de deseo y recuerdos de lo deseado,
lleno de caos, estupidez infantil y repeticiones de lo infinito y continuo.
Maravillosa sensación de locura inexacta a tu lado,
peligrosa emoción auto-homicida en tu no-presencia.


Lineas en las paredes cuentan los minutos que faltan para poder sentirte bajo mi piel.
Sesenta segundos una raya,
ya queda menos y esto
no acaba,
el tiempo que pienso en el paso del tiempo se pierde
entre las rayas que esgrimen firmantes con punta de oro un te anhelo en mis pupilas.

Escrito en Nüoshöm-Wull.

Cuentos de cuna y mitos sexuales.

Delirios rubios de ojos color caoba que ahora entretienen mi mente con un incesante cosquilleo
frío.
Libido constante e insaciable que ha despertado mis más oscuros pensamientos.
Gotas de lluvia
y de sudor
cada vez que se cruza tu recuerdo con mis ganas de recordar.

Mojarse por dentro en una ducha aun no dada,
secarse al sol, escaso, sin los cálidos rayos de mediados de octubre.
Tumbados en la alfombra,
en la cama,
en cualquier superficie que se funda en el horizonte
y confunda nuestros cuerpos dispuestos a destruirse
buscando placer.

Cuentos de cuna y mitos sexuales,
fiestas de noche en baños de plata en vena.
Aguijón dulce rozando el interior de tus caderas,
movimientos suaves agitándose
acompasando una respiración creciente.
Brota la espuma
que muere en tus labios de carmín corrido,
siempre es lo mismo de diferente forma,
siempre es lo único
y es algo que ya importa.

El origen de lo prohibido en tu piel,
regresión a la naturaleza,
bestias animales semiconscientes de lo que hacen.
Silenciosa complicidad de cama,
repetir, imitándonos, un gesto lascivo y corrupto.
Repetir y actuar, siempre actuar.

"Caperucita ya no duerme sola,
tampoco creo que duerma,
se ha acostado en la boca del lobo."

Plumas en la cabeza.

Folios llenos de palabras carentes de significado.

Alguien ignorado habla sobre temas
ambiguos que a nadie le interesan y el reloj
aburre a su tic tac con el segundero desgastado.

Me apoyo contra la pared buscando algún sitio
donde perder la mirada,
más atrás se encuentra tu sonrisa,
se que está ahí,
aunque todavía no la he encontrado.
Disimulo mi intento de cruzar miradas con un aburrido
bostezo,
no quiero que pienses que me interesas,
pero lo cierto es que me pasaría la vida
contemplando tu rostro,
aprendiendo cada una de tus curvas,
cada tono de tu cabello,
memorizando cada brillo de luz en tus ojos,
enamorándome de tus despistes emocionales.
Por eso escribo de recortes en las servilletas cosas que nunca te sabré decir.


Te invito a cenar,
necesito otra botella de vino
que sepa a tus labios.

Podemos ser pequeños
y despertarnos justo a tu marcha,
yo volveré a cerrar los ojos,                                  
tú puedes fingir que yo no existo,                                  no importamos nada,
si quieres
podemos jugar a que nada pueda ocurrir.
Con plumas en la cabeza imitamos a los indios del fuego.


Suena el timbre y huyes,
no se si mañana seguirás siendo perfecta,
de momento tu culo se escapa entre la niebla.


Último despertar poético.

Sentado en el suelo de mi abandonado palacio mental
escribo
en voz alta
mientras mis palabras decoran las paredes
desnudas.
No hay nadie,
ni nada,
todo está vacío,
                                                   incluso yo lo estoy.

Miles de palabras
resuenan en mi cabeza
como un eco de mi pasado,
un eco de mi mentira,
un eco de mi locura.

Mis sombras
y mis fantasmas danzan
cerca de mí,
puedo sentir sus etéreas figuras
frías
con sus alargados dedos haciendo vibrar
las cuerdas de mi universo,
de mi violín muerto
de mi descosido corazón sangrante.

Quimeras humanamente
femeninas y bestias mitológicas
acechan.
Mi pluma rasga el papel y mis ojos se cierran,
es el último despertar poético de un escritor
muerto.

Mi alma se desvanece cerrando la puerta,
atrás las sombras,
las quimeras
los fantasmas
e incluso las bestias

comienzan un macabro festín de humanos recuerdos corporales.

Despojismo ilustrado.

Habrá que hacer los deberes, no quiero que me castiguen sin recreo
pero tu sensualidad
me abruma y me distrae.

Suena gas de fondo,
huele a chicle de frambuesa,
siento tu piel blanca en el aire.
Voy a volver a recrear a mi musa,
algo menos elitista e idealista,
algo que se ajuste a mí ahora despojismo ilustrado tomado como dogma.
Mejor no mueras aun.

[-¡Toma!, es un regalo... no mueras aun...]

Masturbaciones al azar,
arena y cal,
todo se puede.
Drogodependencia virtual y miles de colores y pastillas coloreadas,
una fundición solar de carácter disperso y farragoso,
dragones rojos de papel lanzan bolas de incandescente imaginación.

Sonríe si puedes, somos semejantes,
más evolucionados que el resto y por eso vivimos felices en los árboles.
Arcoiris exagerados en tu pelo descolorido,
letras en tu espalda y plumas que se enredan
en tus trenzas torcidas.


[-¡Mira!, no se por que he escrito esto, pero aun no he muerto...]

Será la droga.

¡Pongamos de moda volar en extintores!
Soy un mensajero cósmico,
soy una polla en bicicleta,
soy un pez luminoso a pilas dentro de una farola con agua,
soy un mercenario del pánico,
soy droga en tus pulmones.                                     (Espejo)

Un mundo pos-apocalíptico eléctricamente inestable se acerca a un fin estático.
Es el tacto rugoso de unos dedos amputados rozando el corazón desde dentro,
no siento nada.
Los gatos lloran al amanecer.
El lento paso del invierno ha comenzado y las estrellas azules
son demasiado azules para mí...
Será la droga.

Ahora soy presa de tu historia,                                (Espejo)
todos estamos dentro ¿estás tú también?
Creo que necesito salir a recargar el brillo de mis ojos radiado nuclearmente.
la sirena de una ambulancia en mi mente,
ojos oscuros en la nocturnidad.

Sentir ulceriposas en el estomago.
Dulce enfermedad,
dulce música,
dulce dulzura,
maldito edulcorante vegetal,
dulce estupidez introspectiva,
y dulce voluntad sesgada...

Violar la libertad de impresión,
mi mano plateada y mis dedos de plumas
negras. Frío
en las paredes, ventana abierta y el humo blanco que pronto desaparecerá por ella,
pulmones oxidados y una leve sonrisa.
Será la droga.

Gracias por todo.

Escrito en Nörground.

Putos lunes.

Lunes,
que asco de día.

¿Odiaríamos el jueves,
por ejemplo,
si en este empezara
la puta semana?
Supongo que si
pero no lo hace.

Putos lunes y
su forma de hacerte
madrugar.

No quiero elegir.

Son demasiados días en los que me pregunto si esto lleva a algún sitio.
Tú no vas a cambiar y no quieres hacerlo.
Y yo he cambiado todo tanto por ti que ya no sé quién soy,
me extraño en el espejo
al verme
veo a un desconocido que tampoco me reconoce.

Son demasiadas noches de lágrimas en la almohada,
demasiados paseos  infinitos
demasiado dolor de cabeza
y de pecho
y de estomago
y demasiados ojos rojos,
demasiado dolor
incluso para estar enamorado.

Días en los que no me mereces
luchan contra
días en los que lo daría todo por ti.
Flaquean las fuerzas,
no sé quién ganará.
No me obligues a elegir.

Sentimientos contradictorios:
te quiero pero
no quiero vivir así siempre,
no puedo.

No eres quien solías ser
y no me gusta quien eres ahora
y a ti te da igual,                                                     o eso parece,
y esto no es lo que habíamos acordado
y a ti te da igual,                                                     o eso parece.


No quiero tener elegir
entre nosotros y yo.


No me hagas tener que elegir.

Debería dejarlo.

Todo son soledades y traumas
infantiles, casi todos,
los de ahora se crean solos por culpa de alcohol y de las anfetaminas femeninas.
Debería dejarlo, la mano negra
me envuelve y ata;
da igual, tinieblas y oscuridad
en la sombra.
(Silencio)
...
escucha...
escucha...
escucha...
¿No lo oyes?
da igual.
(Silencio)
No todo puede salir bien siempre,
da igual, ahora estoy solo

y muerto.


Un torso desnudo,
                                                                           (el mio)
paseos nocturnos
entre las calles, no se si volver.
Torsos desnudos,
                                                                           (los nuestros)
paseos nocturnos
entre las sábanas, no se si volver.
Buenas noches,
soy ciencia ficción y
trozos de regaliz.

Escrito en Nörground.

Azulado borde marino.

Tus ojos oscuros,
los míos
                          perdidos
en ellos,                                   borrachos de tu mirada.
Luceros del caos sin dueño,
profundidad astral con azulado borde marino de espuma blanca
rodeado.
Tu mirada,
mi ver,
tu realidad,
mi parecer,
tu guía,
mi vida,
mi ser.

Escrito en Zainit-Aak.

Gracias por nada.

No se que es peor,
si tener el estomago vacío o
saber que no puedo llenarlo.
Algo de fiebre y
cierto malestar general sumado a
un aburrimiento mortal
que me abruma y
enfada,
hace que no tenga ganas
de nada
salvo de ti,
pero hoy tú
no estás para mí...

El volumen de la tele al tres,
la misma canción
toda la tarde,
el ordenador
con la misma página abierta
todo el día
y
el teléfono esperando a que tú
te dignes a hablarme,
pero estás
muy ocupada
cambiando sin darte cuenta.

Me despido de ti
como última llamada de
a
t
e
n
c
i
ó
n
,pero te da igual, por lo que veo,
y me enfado.
Y supongo que tampoco duerma,
y no creo que diga nada si no lo lees,
y no se,
estoy malo
supongo que será eso,
aunque no lo creo.

Supongo que
gracias por nada,
y de nada -por nada-,
también.

Al final el poeta muere.

Aleteados pasos de una mariposa de papel,
reposa un letargo consciente
sobre tu mesa de noche,
esta vez para siempre.

La luz del alba
torna cálidas las nubes de borrasca
que rápidas y negras
acercan nuestro lecho al borde del precipicio;
piedras,
rocas,
espuma afilada.
El destino en forma de vacío,
el éxtasis,
el equilibrio,
la envidia, el trino suave de los pájaros
en primavera;
mi pluma ya no logra transmitir mi sentimiento.

Sólo a efectos del corazón
existes.
Mentalmente difusa,
esquiva y distraída mueves
los hilos de mis actos.

Enamorado a medias
la ultima quimera de mi mente
se despide,
cierro los ojos y disfruto del sueño.

El libro solo es bueno si al final el poeta muere.

Braguitas pistacho y noches hambrientas.

Entro en aquella vieja habitación,
le he dado un billete de veinte al ciego de la puerta por no mirar.
Estás en una silla, sentada,
con las piernas abiertas
y el pelo revuelto.

Me miras con tus ojos pintados a juego de tus medias
negras,
tienes unos tacones altos, negros también,
y unas braguitas color pistacho que me hacen delirar.
Te sujetas los pechos con una mano mientras con la otra
sujetas un cigarrillo con marcas rojas de pintalabios.
Me invitas a acercarme con la lengua,
y yo,
presa hipnótica de tu cuerpo,
me acerco.
Me pones un tacón en el pecho frenando mi libido,
me arrodillo y apartando
tus braguitas con la lengua confieso los pecados
que me mandas cometer.

Me pierdo en el sabor de tus entrañas
y beso
y muerdo tus húmedos y suaves muslos.
Agarras mi pelo con fuerza y gimes, alto,
te retuerces de placer y yo no puedo parar.
Te toco,
te agarro,
te miro al explotar los ojos de gata nocturna.

Agarras mi boca y me besas
y me vuelves a bajar;
te beso con lengua y gritas placer en un idioma animal.
Tus braguitas pistacho están empapadas,
soy una bestia sin control alguno y tú me sabes despertar,
y gritas
y me miras
y me despierto
solo
en la cama,
endurecido y confuso
por no hacerte realidad.

Escrito en Nüoshöm-Wull.

Sombras chinas después de hacer el amor.

Pierdo la cuenta de las veces que me abrazas y me empujas
contra tu cama,
no sé si es la tercera o
la quinta vez que me dejo caer y enredar entre tus sábanas.
Hechizado
por algún tipo de magnetismo gravitacional
no puedo despegarme de tu cuerpo.

Tu piel
y el perfume que ésta desprende
me hipnotiza demasiado como para poder articular palabra,
tus ojos albergan unas pupilas que se dilatan
cada vez que mis dientes, mi lengua, o mis manos
rozan tu piel.
Tu cuerpo buscando el mío
se mueve y se desliza sobre mi
como si fuera un viento cálido.
Suenan unos viejos héroes entre los silencios de nuestras respiraciones agitadas,
rodamos hasta caer al suelo,
nuestra ropa arrugada y esparcida por la alfombra amortigua un golpe que apenas sentimos,
seguimos besándonos y arañándonos
cada vez con más intensidad.
Estoy dentro de ti,
y tú de mi,
somos un solo organismo que goza del frenesí del descontrol;

sigue siendo amor, aunque lo llamemos sexo.

Pulsaciones de dos corazones gemelos bombean jadeantes
pasión con cada latido,
mis manos buscan rozar tu sensibilidad,
tu boca desgarra mi piel mientras tus labios me curan,
explotamos
una y otra vez. Sonreímos
felices y cansados,
una y otra vez,
nos besamos,
nos entregamos a nosotros mismos
y al otro.


Hemos consumido el tiempo del reloj sin darnos cuenta,
estamos quietos,
juntos,
iluminados por la poca luz que la persiana deja entrar,
respirando
exhaustos y felices nos ponemos a jugar con las sombras de la pared,
nuestras manos y dedos juegan a imaginar,
figuras negras que dan comienzo a historias infantiles,
desnudos con el solo abrigo de nuestros brazos,
nos besamos, despacio,
y seguimos jugando.

Sombras chinas después de hacer el amor.

Escrito en Luxcersen.

Al salir de clase.

Pasar con la bici delante de tu instituto y verte allí
esperando(me),
acompañarte a casa mirándote
                                                                            (solo te acompaño por eso).
Escuchar tu voz,
tu dulce voz,
imaginarte hablando
desnuda en mi cama
mientras mis dedos
erizan el bello de tu piel
perfecta.

Sentarnos en tu portal,
hablar,
decirte a escondidas lo mucho que me gustas                                                  (y lo poco que te tengo),
reír, querer besarte,
ver tus ojos verdes,                                                               pero no tan verdes
como los de mis fantasmas.
Bromear, abrazarte,
intentar retenerte entre mis brazos,                                                 no siempre te dejas,
disfrutar de ti
el poco rato que me prestas.

Despedirnos,
darnos algún beso esquivo y
sonreír al tacto de tus labios.
Coger mi bicicleta y ponerme los cascos,
todas las canciones me recuerdan a ti.
Verte entrar en el portal,
mirarte el culo y disimular.
Volver a casa con el hambre y las mariposas en el estomago.
Pensar en ti mañana y en volver a
verte.


Lo echo de menos
un poco.
Aunque ya ni siquiera me gustes.

Escrito en Koiræ.

Bailar sin música.

Bailar sin música,
agarrados, mirando
nuestras bocas con hambre lascivo.
Amor.
bailar sin música,
con besos,                              (Los nuestros)
sin ropa,
rozando nuestros cuerpos,
pisando suelo frío de nuestro piso.

Bailar sin música
no es bailar,
y no bailamos.
Nos movemos despacio,
abrazados, besándonos,
respirando                                                   ,juntos,
tranquilos.

Bailar sin música
no es bailar.
Y no bailamos.
Amor.
Escrito en Zainit-Aak.

El pato dice que SI.

Palabras prohibidas a la chica prohibida.
Ojos de hielo y piel de plata.
Guitarra y voz desnuda,
canto a la luna,
canto mal,
pero canto.

Y otra vez eres dueña de mis sueños, y yo
presa de mis pesadillas al
despertar.

¿Debería cambiar?
El pato dice que SI.
Pero soy neutro, como la gelatina,
y tú, algo que nunca cambió;
pero no me dejas que te cambie.
Pero tú hoy
estarás bien, sin
saber
que sueño y
sonrío
dormido
al soñarte.
¿Debería dejar de hacerlo?
El pato dice que SI.

Pero tú
mañana, y
el resto de días,
estarás bien,
sabiendo
que sueño y
sonrío
dormido
al soñarte.

¿Debería obligarme a despertar para siempre?

[...]

El pato dice que SI.

Escrito en Nörground.

Primer ensayo para la autocompasión.

Fuerte e
impasible, taciturno y
ofuscado
en sus temas de
conversación interna,
nadie le sonríe
ni abraza,
todos le rodean
sin verle
pero es fuerte y
libre.

Lucha
-metafóricamente-
contra su mente,
garabatea hojas sin mucho sentido -al menos para el resto-
en su rincón favorito,
es su forma de escapar del mundo
que solo a veces
funciona.

Consume
horas
y drogas que
él inventa para
refrescar
su
mente
y escribir, por fin,
algo que le auto-agrade y
le relaje,
como una droga
o
un tranquilizante para caballos;
folios de
caos,
amargura,
amor,
imaginación y locura.

...

y al fin,
con el botín en la mano -esto-
sonríe,
con una mueca de superioridad
y satisfacción,
desafiante
mira al resto,
triunfante,
pero nadie le mira,
no importa,
él vive su vida
en su mundo
-quizás-
aislado,
-quizás-
enamorado
de si mismo
y
de su reflejo
en un folio.

Escrito en Koiræ.

Reflexiones volviendo a casa acompañado.

No sé qué animal podría ser
pero
tiene miedo a los drones y
a que le violen
con una cámara
la intimidad.

Las drogas, o la escasez
de las mismas seguramente,
están licuando su cerebro y
por eso
piensa en plantar vida ecológica
lejos de los drones
y
de gente de uniforme;
Ahora pasea perros a cambio de
un frigorífico lleno y veinte
euros entre los zapatos;
espero que los encuentre,
es el salvoconducto al cielo
lleno de nubes espesas de
humo de los porros que Dios fumó
antes de crearnos.

Camina sin mirar las luces que
a mi me aterran;
todos estamos locos y
algunos disfrutamos con ello,

tarde y sin prisa la cama espera, otro
porro de papel mojado,
nos ladran al entrar,
a él los perros y
a mí
mis padres.

Puede que nos veamos
mañana
y le pida que se líe
un cigarro,
o dos;
no tendrá sentido si no le aliña,
pero sigo sin saber que animal
debería ser.

Escrito en Nörground.

Vida, parte uno.

[...] despertarse y
querer morir,

dormir hasta primavera,
hibernar
como un oso;
descansar y
dejar pasar el tiempo,
y la vida
también.
Vivir ausente,
más aún, soñar
continuamente
sin despertar,
sin preocupaciones
sin parar,
sin nada
real
a mi alrededor
que pueda
devolver(me) la realidad.

... mañanas de blanco y negro
tiradas
a la basura.

Vida
y basura
tiradas sobre
el blanco y negro.

Escrito en Koiræ.

Voz de reggae.

Busqué la inspiración en tus piernas
largas y tu voz de reggae,
me coloqué mientras escribía en tu piel
letras de humo
blanco.

Sonaba algo de roots en aquella habitación
llena de color y vibraciones,
el cenicero estaba lleno y el grinder vacío.
Tú cantabas en francés,
yo escribía mi propio idioma en papel de fumar del barato,
mi armónica, tu micro, mi guitarra y
tus bragas descansaban en la butaca.
Te mecías suavemente levantando los brazos,
moviendo el aire
y el humo,
esparciendo tu perfume                                  y tu sonrisa.

Sombras de leones de colores simples de espíritu.
Me paso la mano por el pelo,
parpadeo lentamente,
tengo la boca seca                                            de tus besos,
y los pulmones cansados                                   de tus excesos.
Nos reímos al mirarnos.
Bailamos con los ojos cerrados,
fumo yerba entre tus piernas,
y tú, 
y tu perfume,
y mis caramelos con sabor a clítoris.


Y con un cigarro en la mano
y la otra sujetándome el pecho
bailo,                                                              tan mal como siempre,
hasta que las luces
se apaguen
y tú
te marches.

Escrito en Nörground.

Reflexión sobre mi pensamiento actual de la vida.

El único exceso de la noche
fue
salir en exceso.

Vivo de recuerdos muertos
pensamientos antiguos,
celebraciones de
lo que fuimos,
felices, un tiempo, al menos.
Vivo de                                                                         -como todos-
recuerdos breves
que dan la vida
y que la quitan,
muerte
y recuerdos
muertos
y medicinas sin prospecto
y ese sentimiento Yonki de
querer encajar en
algún sitio.

Soledad y amor
a uno mismo,
poco más queda
aparte de
más soledad                                                                -por supuesto-,
y odio,
a uno mismo                                                                  -también-,
por cambiar.

Pero aún hay brillo,
nostálgico,
en mis ojos;
será de algún recuerdo que
aún no he
vivido.

Escrito en Zainit-Aak.

Te has vuelto fría.

Y al mirar al suelo soy capaz de distinguir mis lágrimas en la ducha,
con las que resbalo y me aclaro
después de discutir bajo la lluvia
y bajo tu mirada.

Un invierno que me duró tres días.
Un espejo que empañó tu rostro.
Una voz que sonó demasiado alto.

El gato me maúlla al salir,
estoy mojado y no quiere que le toque,
como tú,
aún sin estar mojada.
La puerta sonó a portazo
y a tacones la escalera.


Y cuando mire al espejo y sea capaz de no ver a nadie
seré entonces capaz de estar solo
y no te necesitaré.
Pero me gusta dormir solo,
a tu lado,
y en esta última mañana de Diciembre
te has vuelto fría
fría
fría
fría
congelada.

Escrito en Zainit-Aak.

Decepción y ojos muertos.

Y al volver a casa
al sentarme en la cocina
habrá un montón de yogures tocando la guitarra,
¿A cuántas chicas he besado 
esta noche y por qué lo he hecho?

Después de la tormenta vuelvo a mi nave,
vivo en una colmena infinita de pensamientos,
ácidos azules
y gominolas de colores que dan sentido a mi noche;
pegarme, por placer, con desconocidos,
abrazar sombras etéreas y besar sus rostros de porcelana.
Noches de mentira y obsesión.
Sus putos ojos verdes y sus sueños de medianoche.

Decepción y ojos muertos,
te miré en el espejo y tampoco significabas tanto,
no eres quien finges ser
y sabes que no me iré.
Y al sentarme en la cocina
te llamo
sin saber por qué,
creo que me lo han pedido los yogures.

Escrito en Nörground.