Gracias por nada.

No se que es peor,
si tener el estomago vacío o
saber que no puedo llenarlo.
Algo de fiebre y
cierto malestar general sumado a
un aburrimiento mortal
que me abruma y
enfada,
hace que no tenga ganas
de nada
salvo de ti,
pero hoy tú
no estás para mí...

El volumen de la tele al tres,
la misma canción
toda la tarde,
el ordenador
con la misma página abierta
todo el día
y
el teléfono esperando a que tú
te dignes a hablarme,
pero estás
muy ocupada
cambiando sin darte cuenta.

Me despido de ti
como última llamada de
a
t
e
n
c
i
ó
n
,pero te da igual, por lo que veo,
y me enfado.
Y supongo que tampoco duerma,
y no creo que diga nada si no lo lees,
y no se,
estoy malo
supongo que será eso,
aunque no lo creo.

Supongo que
gracias por nada,
y de nada -por nada-,
también.

Al final el poeta muere.

Aleteados pasos de una mariposa de papel,
reposa un letargo consciente
sobre tu mesa de noche,
esta vez para siempre.

La luz del alba
torna cálidas las nubes de borrasca
que rápidas y negras
acercan nuestro lecho al borde del precipicio;
piedras,
rocas,
espuma afilada.
El destino en forma de vacío,
el éxtasis,
el equilibrio,
la envidia, el trino suave de los pájaros
en primavera;
mi pluma ya no logra transmitir mi sentimiento.

Sólo a efectos del corazón
existes.
Mentalmente difusa,
esquiva y distraída mueves
los hilos de mis actos.

Enamorado a medias
la ultima quimera de mi mente
se despide,
cierro los ojos y disfruto del sueño.

El libro solo es bueno si al final el poeta muere.

Braguitas pistacho y noches hambrientas.

Entro en aquella vieja habitación,
le he dado un billete de veinte al ciego de la puerta por no mirar.
Estás en una silla, sentada,
con las piernas abiertas
y el pelo revuelto.

Me miras con tus ojos pintados a juego de tus medias
negras,
tienes unos tacones altos, negros también,
y unas braguitas color pistacho que me hacen delirar.
Te sujetas los pechos con una mano mientras con la otra
sujetas un cigarrillo con marcas rojas de pintalabios.
Me invitas a acercarme con la lengua,
y yo,
presa hipnótica de tu cuerpo,
me acerco.
Me pones un tacón en el pecho frenando mi libido,
me arrodillo y apartando
tus braguitas con la lengua confieso los pecados
que me mandas cometer.

Me pierdo en el sabor de tus entrañas
y beso
y muerdo tus húmedos y suaves muslos.
Agarras mi pelo con fuerza y gimes, alto,
te retuerces de placer y yo no puedo parar.
Te toco,
te agarro,
te miro al explotar los ojos de gata nocturna.

Agarras mi boca y me besas
y me vuelves a bajar;
te beso con lengua y gritas placer en un idioma animal.
Tus braguitas pistacho están empapadas,
soy una bestia sin control alguno y tú me sabes despertar,
y gritas
y me miras
y me despierto
solo
en la cama,
endurecido y confuso
por no hacerte realidad.

Escrito en Nüoshöm-Wull.

Sombras chinas después de hacer el amor.

Pierdo la cuenta de las veces que me abrazas y me empujas
contra tu cama,
no sé si es la tercera o
la quinta vez que me dejo caer y enredar entre tus sábanas.
Hechizado
por algún tipo de magnetismo gravitacional
no puedo despegarme de tu cuerpo.

Tu piel
y el perfume que ésta desprende
me hipnotiza demasiado como para poder articular palabra,
tus ojos albergan unas pupilas que se dilatan
cada vez que mis dientes, mi lengua, o mis manos
rozan tu piel.
Tu cuerpo buscando el mío
se mueve y se desliza sobre mi
como si fuera un viento cálido.
Suenan unos viejos héroes entre los silencios de nuestras respiraciones agitadas,
rodamos hasta caer al suelo,
nuestra ropa arrugada y esparcida por la alfombra amortigua un golpe que apenas sentimos,
seguimos besándonos y arañándonos
cada vez con más intensidad.
Estoy dentro de ti,
y tú de mi,
somos un solo organismo que goza del frenesí del descontrol;

sigue siendo amor, aunque lo llamemos sexo.

Pulsaciones de dos corazones gemelos bombean jadeantes
pasión con cada latido,
mis manos buscan rozar tu sensibilidad,
tu boca desgarra mi piel mientras tus labios me curan,
explotamos
una y otra vez. Sonreímos
felices y cansados,
una y otra vez,
nos besamos,
nos entregamos a nosotros mismos
y al otro.


Hemos consumido el tiempo del reloj sin darnos cuenta,
estamos quietos,
juntos,
iluminados por la poca luz que la persiana deja entrar,
respirando
exhaustos y felices nos ponemos a jugar con las sombras de la pared,
nuestras manos y dedos juegan a imaginar,
figuras negras que dan comienzo a historias infantiles,
desnudos con el solo abrigo de nuestros brazos,
nos besamos, despacio,
y seguimos jugando.

Sombras chinas después de hacer el amor.

Escrito en Luxcersen.

Al salir de clase.

Pasar con la bici delante de tu instituto y verte allí
esperando(me),
acompañarte a casa mirándote
                                                                            (solo te acompaño por eso).
Escuchar tu voz,
tu dulce voz,
imaginarte hablando
desnuda en mi cama
mientras mis dedos
erizan el bello de tu piel
perfecta.

Sentarnos en tu portal,
hablar,
decirte a escondidas lo mucho que me gustas                                                  (y lo poco que te tengo),
reír, querer besarte,
ver tus ojos verdes,                                                               pero no tan verdes
como los de mis fantasmas.
Bromear, abrazarte,
intentar retenerte entre mis brazos,                                                 no siempre te dejas,
disfrutar de ti
el poco rato que me prestas.

Despedirnos,
darnos algún beso esquivo y
sonreír al tacto de tus labios.
Coger mi bicicleta y ponerme los cascos,
todas las canciones me recuerdan a ti.
Verte entrar en el portal,
mirarte el culo y disimular.
Volver a casa con el hambre y las mariposas en el estomago.
Pensar en ti mañana y en volver a
verte.


Lo echo de menos
un poco.
Aunque ya ni siquiera me gustes.

Escrito en Koiræ.

Bailar sin música.

Bailar sin música,
agarrados, mirando
nuestras bocas con hambre lascivo.
Amor.
bailar sin música,
con besos,                              (Los nuestros)
sin ropa,
rozando nuestros cuerpos,
pisando suelo frío de nuestro piso.

Bailar sin música
no es bailar,
y no bailamos.
Nos movemos despacio,
abrazados, besándonos,
respirando                                                   ,juntos,
tranquilos.

Bailar sin música
no es bailar.
Y no bailamos.
Amor.
Escrito en Zainit-Aak.

El pato dice que SI.

Palabras prohibidas a la chica prohibida.
Ojos de hielo y piel de plata.
Guitarra y voz desnuda,
canto a la luna,
canto mal,
pero canto.

Y otra vez eres dueña de mis sueños, y yo
presa de mis pesadillas al
despertar.

¿Debería cambiar?
El pato dice que SI.
Pero soy neutro, como la gelatina,
y tú, algo que nunca cambió;
pero no me dejas que te cambie.
Pero tú hoy
estarás bien, sin
saber
que sueño y
sonrío
dormido
al soñarte.
¿Debería dejar de hacerlo?
El pato dice que SI.

Pero tú
mañana, y
el resto de días,
estarás bien,
sabiendo
que sueño y
sonrío
dormido
al soñarte.

¿Debería obligarme a despertar para siempre?

[...]

El pato dice que SI.

Escrito en Nörground.

Primer ensayo para la autocompasión.

Fuerte e
impasible, taciturno y
ofuscado
en sus temas de
conversación interna,
nadie le sonríe
ni abraza,
todos le rodean
sin verle
pero es fuerte y
libre.

Lucha
-metafóricamente-
contra su mente,
garabatea hojas sin mucho sentido -al menos para el resto-
en su rincón favorito,
es su forma de escapar del mundo
que solo a veces
funciona.

Consume
horas
y drogas que
él inventa para
refrescar
su
mente
y escribir, por fin,
algo que le auto-agrade y
le relaje,
como una droga
o
un tranquilizante para caballos;
folios de
caos,
amargura,
amor,
imaginación y locura.

...

y al fin,
con el botín en la mano -esto-
sonríe,
con una mueca de superioridad
y satisfacción,
desafiante
mira al resto,
triunfante,
pero nadie le mira,
no importa,
él vive su vida
en su mundo
-quizás-
aislado,
-quizás-
enamorado
de si mismo
y
de su reflejo
en un folio.

Escrito en Koiræ.

Reflexiones volviendo a casa acompañado.

No sé qué animal podría ser
pero
tiene miedo a los drones y
a que le violen
con una cámara
la intimidad.

Las drogas, o la escasez
de las mismas seguramente,
están licuando su cerebro y
por eso
piensa en plantar vida ecológica
lejos de los drones
y
de gente de uniforme;
Ahora pasea perros a cambio de
un frigorífico lleno y veinte
euros entre los zapatos;
espero que los encuentre,
es el salvoconducto al cielo
lleno de nubes espesas de
humo de los porros que Dios fumó
antes de crearnos.

Camina sin mirar las luces que
a mi me aterran;
todos estamos locos y
algunos disfrutamos con ello,

tarde y sin prisa la cama espera, otro
porro de papel mojado,
nos ladran al entrar,
a él los perros y
a mí
mis padres.

Puede que nos veamos
mañana
y le pida que se líe
un cigarro,
o dos;
no tendrá sentido si no le aliña,
pero sigo sin saber que animal
debería ser.

Escrito en Nörground.

Vida, parte uno.

[...] despertarse y
querer morir,

dormir hasta primavera,
hibernar
como un oso;
descansar y
dejar pasar el tiempo,
y la vida
también.
Vivir ausente,
más aún, soñar
continuamente
sin despertar,
sin preocupaciones
sin parar,
sin nada
real
a mi alrededor
que pueda
devolver(me) la realidad.

... mañanas de blanco y negro
tiradas
a la basura.

Vida
y basura
tiradas sobre
el blanco y negro.

Escrito en Koiræ.

Voz de reggae.

Busqué la inspiración en tus piernas
largas y tu voz de reggae,
me coloqué mientras escribía en tu piel
letras de humo
blanco.

Sonaba algo de roots en aquella habitación
llena de color y vibraciones,
el cenicero estaba lleno y el grinder vacío.
Tú cantabas en francés,
yo escribía mi propio idioma en papel de fumar del barato,
mi armónica, tu micro, mi guitarra y
tus bragas descansaban en la butaca.
Te mecías suavemente levantando los brazos,
moviendo el aire
y el humo,
esparciendo tu perfume                                  y tu sonrisa.

Sombras de leones de colores simples de espíritu.
Me paso la mano por el pelo,
parpadeo lentamente,
tengo la boca seca                                            de tus besos,
y los pulmones cansados                                   de tus excesos.
Nos reímos al mirarnos.
Bailamos con los ojos cerrados,
fumo yerba entre tus piernas,
y tú, 
y tu perfume,
y mis caramelos con sabor a clítoris.


Y con un cigarro en la mano
y la otra sujetándome el pecho
bailo,                                                              tan mal como siempre,
hasta que las luces
se apaguen
y tú
te marches.

Escrito en Nörground.

Reflexión sobre mi pensamiento actual de la vida.

El único exceso de la noche
fue
salir en exceso.

Vivo de recuerdos muertos
pensamientos antiguos,
celebraciones de
lo que fuimos,
felices, un tiempo, al menos.
Vivo de                                                                         -como todos-
recuerdos breves
que dan la vida
y que la quitan,
muerte
y recuerdos
muertos
y medicinas sin prospecto
y ese sentimiento Yonki de
querer encajar en
algún sitio.

Soledad y amor
a uno mismo,
poco más queda
aparte de
más soledad                                                                -por supuesto-,
y odio,
a uno mismo                                                                  -también-,
por cambiar.

Pero aún hay brillo,
nostálgico,
en mis ojos;
será de algún recuerdo que
aún no he
vivido.

Escrito en Zainit-Aak.

Te has vuelto fría.

Y al mirar al suelo soy capaz de distinguir mis lágrimas en la ducha,
con las que resbalo y me aclaro
después de discutir bajo la lluvia
y bajo tu mirada.

Un invierno que me duró tres días.
Un espejo que empañó tu rostro.
Una voz que sonó demasiado alto.

El gato me maúlla al salir,
estoy mojado y no quiere que le toque,
como tú,
aún sin estar mojada.
La puerta sonó a portazo
y a tacones la escalera.


Y cuando mire al espejo y sea capaz de no ver a nadie
seré entonces capaz de estar solo
y no te necesitaré.
Pero me gusta dormir solo,
a tu lado,
y en esta última mañana de Diciembre
te has vuelto fría
fría
fría
fría
congelada.

Escrito en Zainit-Aak.

Decepción y ojos muertos.

Y al volver a casa
al sentarme en la cocina
habrá un montón de yogures tocando la guitarra,
¿A cuántas chicas he besado 
esta noche y por qué lo he hecho?

Después de la tormenta vuelvo a mi nave,
vivo en una colmena infinita de pensamientos,
ácidos azules
y gominolas de colores que dan sentido a mi noche;
pegarme, por placer, con desconocidos,
abrazar sombras etéreas y besar sus rostros de porcelana.
Noches de mentira y obsesión.
Sus putos ojos verdes y sus sueños de medianoche.

Decepción y ojos muertos,
te miré en el espejo y tampoco significabas tanto,
no eres quien finges ser
y sabes que no me iré.
Y al sentarme en la cocina
te llamo
sin saber por qué,
creo que me lo han pedido los yogures.

Escrito en Nörground.