Al salir de clase.

Pasar con la bici delante de tu instituto y verte allí
esperando(me),
acompañarte a casa mirándote
                                                                            (solo te acompaño por eso).
Escuchar tu voz,
tu dulce voz,
imaginarte hablando
desnuda en mi cama
mientras mis dedos
erizan el bello de tu piel
perfecta.

Sentarnos en tu portal,
hablar,
decirte a escondidas lo mucho que me gustas                                                  (y lo poco que te tengo),
reír, querer besarte,
ver tus ojos verdes,                                                               pero no tan verdes
como los de mis fantasmas.
Bromear, abrazarte,
intentar retenerte entre mis brazos,                                                 no siempre te dejas,
disfrutar de ti
el poco rato que me prestas.

Despedirnos,
darnos algún beso esquivo y
sonreír al tacto de tus labios.
Coger mi bicicleta y ponerme los cascos,
todas las canciones me recuerdan a ti.
Verte entrar en el portal,
mirarte el culo y disimular.
Volver a casa con el hambre y las mariposas en el estomago.
Pensar en ti mañana y en volver a
verte.


Lo echo de menos
un poco.
Aunque ya ni siquiera me gustes.

Escrito en Koiræ.

2 comentarios:

  1. Me siento muy (demasiado) identificada con esto.
    La última frase es la clave.

    Un beso.

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