Primer ensayo para la autocompasión.

Fuerte e
impasible, taciturno y
ofuscado
en sus temas de
conversación interna,
nadie le sonríe
ni abraza,
todos le rodean
sin verle
pero es fuerte y
libre.

Lucha
-metafóricamente-
contra su mente,
garabatea hojas sin mucho sentido -al menos para el resto-
en su rincón favorito,
es su forma de escapar del mundo
que solo a veces
funciona.

Consume
horas
y drogas que
él inventa para
refrescar
su
mente
y escribir, por fin,
algo que le auto-agrade y
le relaje,
como una droga
o
un tranquilizante para caballos;
folios de
caos,
amargura,
amor,
imaginación y locura.

...

y al fin,
con el botín en la mano -esto-
sonríe,
con una mueca de superioridad
y satisfacción,
desafiante
mira al resto,
triunfante,
pero nadie le mira,
no importa,
él vive su vida
en su mundo
-quizás-
aislado,
-quizás-
enamorado
de si mismo
y
de su reflejo
en un folio.

Escrito en Koiræ.

2 comentarios:

  1. Madre mía. Definitivamente no deberías dejar de escribir. Lo había dicho ya, pero lo repito. ¡Encantada con tu blog!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, este tipo de cosas te hacen seguir escribiendo.

      Eliminar