Reflexiones volviendo a casa acompañado.

No sé qué animal podría ser
pero
tiene miedo a los drones y
a que le violen
con una cámara
la intimidad.

Las drogas, o la escasez
de las mismas seguramente,
están licuando su cerebro y
por eso
piensa en plantar vida ecológica
lejos de los drones
y
de gente de uniforme;
Ahora pasea perros a cambio de
un frigorífico lleno y veinte
euros entre los zapatos;
espero que los encuentre,
es el salvoconducto al cielo
lleno de nubes espesas de
humo de los porros que Dios fumó
antes de crearnos.

Camina sin mirar las luces que
a mi me aterran;
todos estamos locos y
algunos disfrutamos con ello,

tarde y sin prisa la cama espera, otro
porro de papel mojado,
nos ladran al entrar,
a él los perros y
a mí
mis padres.

Puede que nos veamos
mañana
y le pida que se líe
un cigarro,
o dos;
no tendrá sentido si no le aliña,
pero sigo sin saber que animal
debería ser.

Escrito en Nörground.

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