Sombras chinas después de hacer el amor.

Pierdo la cuenta de las veces que me abrazas y me empujas
contra tu cama,
no sé si es la tercera o
la quinta vez que me dejo caer y enredar entre tus sábanas.
Hechizado
por algún tipo de magnetismo gravitacional
no puedo despegarme de tu cuerpo.

Tu piel
y el perfume que ésta desprende
me hipnotiza demasiado como para poder articular palabra,
tus ojos albergan unas pupilas que se dilatan
cada vez que mis dientes, mi lengua, o mis manos
rozan tu piel.
Tu cuerpo buscando el mío
se mueve y se desliza sobre mi
como si fuera un viento cálido.
Suenan unos viejos héroes entre los silencios de nuestras respiraciones agitadas,
rodamos hasta caer al suelo,
nuestra ropa arrugada y esparcida por la alfombra amortigua un golpe que apenas sentimos,
seguimos besándonos y arañándonos
cada vez con más intensidad.
Estoy dentro de ti,
y tú de mi,
somos un solo organismo que goza del frenesí del descontrol;

sigue siendo amor, aunque lo llamemos sexo.

Pulsaciones de dos corazones gemelos bombean jadeantes
pasión con cada latido,
mis manos buscan rozar tu sensibilidad,
tu boca desgarra mi piel mientras tus labios me curan,
explotamos
una y otra vez. Sonreímos
felices y cansados,
una y otra vez,
nos besamos,
nos entregamos a nosotros mismos
y al otro.


Hemos consumido el tiempo del reloj sin darnos cuenta,
estamos quietos,
juntos,
iluminados por la poca luz que la persiana deja entrar,
respirando
exhaustos y felices nos ponemos a jugar con las sombras de la pared,
nuestras manos y dedos juegan a imaginar,
figuras negras que dan comienzo a historias infantiles,
desnudos con el solo abrigo de nuestros brazos,
nos besamos, despacio,
y seguimos jugando.

Sombras chinas después de hacer el amor.

Escrito en Luxcersen.

2 comentarios:

  1. Por alguna razón que desconozco, se me han saltado las lágrimas con esto.

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    Respuestas
    1. Espero que hayan sido de emoción ;)
      Gracias por comentar.

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