Pintura y hojas mal pintadas.

Soñamos tierra desierta
que nos irrita los ojos si imaginamos demasiado
la libertad que nos agobia
la rebeldía que nos calma;
soñamos sueños cíclicos para no tener que despertar...

Descubro mi personalidad reducida en fotogramas de un segundo.
Se acerca la vejez (mental) y con ella
las ganas de morir.
Más de dos décadas siendo elegido siempre
al final de todo,
solo un material marrón de dudosa consistencia por debajo de mi escala.
Solo,
solitario,
soledad,
solidez mental fracturada a golpes de suspiros
y respiros, de inspiraciones de polvo
y humo nostálgico...


Amanece un nuevo día cuya una novedad es volver a despertar...
Hadas blancas y dragones negros salen de mis labios,
ojos ciegos por el peso de la luz en unos parpados demasiado vagos.
Cristal mojado,
alcohol en besos de bocas desconocidas,
vena ancha y garras de plata,
fuego en las pestañas,
monotonía, esclavitud temporal.

Pintura y hojas mal pintadas,
letras sin acabar y
Jaulas llenas de monos espaciales sin carrera.

Un futuro en la luna,
una muerte recién nacida,
descansar, por fin, en la cuna;
llorar otra vez.

Colchones, mantas y demasiada suciedad para estar cómodo,
volver al pasado,
una vida eterna en pañales,
una vida
sin dueños ni preocupaciones.

Escrito en Koiræ.

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