Sangre y plata.

Niebla y caos bajo la almohada.
Campos olvidados, áridos de sentimientos,
agua sin vida que fluye a través de mi.
Cantos, rezos,
alabanzas a la muerte,
al empezar de nuevo,
al respirar libres,
al estallar vivos.

Es divertido visitar el país de las hadas rojas,
me entienden cuando hablo y,                                       lo mejor de todo,
cuando no;
una dosis de autodescubrimiento,
una mascara de demencia traviesa,
el espejo imita lo que ve en la realidad,
payasadas anárquicas y sin sentido.

Sangre y plata,
sonrisas caídas y lágrimas en la arena,
Un adiós que me saluda,
abre el pecho y respira,
el polvo blanco que recubre las paredes de tu pecho
te transporta a un estado emocional de calma
inestable.

Escrito en Nörground.

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