Último despertar poético.

Sentado en el suelo de mi abandonado palacio mental
escribo
en voz alta
mientras mis palabras decoran las paredes
desnudas.
No hay nadie,
ni nada,
todo está vacío,
                                                   incluso yo lo estoy.

Miles de palabras
resuenan en mi cabeza
como un eco de mi pasado,
un eco de mi mentira,
un eco de mi locura.

Mis sombras
y mis fantasmas danzan
cerca de mí,
puedo sentir sus etéreas figuras
frías
con sus alargados dedos haciendo vibrar
las cuerdas de mi universo,
de mi violín muerto
de mi descosido corazón sangrante.

Quimeras humanamente
femeninas y bestias mitológicas
acechan.
Mi pluma rasga el papel y mis ojos se cierran,
es el último despertar poético de un escritor
muerto.

Mi alma se desvanece cerrando la puerta,
atrás las sombras,
las quimeras
los fantasmas
e incluso las bestias

comienzan un macabro festín de humanos recuerdos corporales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario