Viajes cosmopoéticos.

Violines e imágenes del universo recorren mi cerebro,
una continua erosión mental,
siento que voy a explotar,
miles de sensaciones diferentes burbujean en mi piel.
Soy el refresco light de una vida descafeinada.


Abro bien mis ojos de serpiente
llevo años sin dormir
congelado frente a una ventana,
consciente y mentalmente convexo
viajo a ochenta y cinco mil millones de kilómetros/hora por el espacio en clase turista.
Helado de fresa.
Diminutos pedazos de estrellas muertas
impactan entre sí,
una sinfonía de sonidos y colores continua se suceden
dando lugar a un bello caos de orden magnético.

He visto nacer galaxias de pequeños átomos
y agujeros negros estallar en poco más de un suspiro.
Y he visto los ojos de la gente cuando
al morir
comprenden lo que esto significa.

El futuro ya no existe.
Todo es un pasado continuo,                                   y
somos monos espaciales dentro de una mazorca de metal.
Todo explotará algún día                           y yo
lo haré también.

Y moriré solo,
de eso
estoy seguro.

Escrito en Nörground.

Cincuenta dólares en tu tocador.

Me miro asustado
al ver el final de todo esto,
ver como mi mente se desmorona
mientras tú
sigues jugando con los resquicios de cordura que aún me quedan.

Pero esta vez quedará todo atrás,
dejaré de sonreír para siempre,
ahora tengo algún motivo más que antes.
Eres la última gota que colma el vaso,
un trago más de una noche única.

Da vueltas tu papelera mental en una órbita ajena al universo,
ahora es todo sustancialmente complejo.
Demasiadas luces rojas y un solo punto de mira;
extraña peonza sideral que esparce una dulce disolución de éxtasis vital,
seres frágiles que visten seda entre espuma de nubes                      y
caminan boca abajo por el cielo mirando el fríoverso.
Una oscura visión, una mirada perdida
en el vacío.


Evidencia por correspondencia,
todas las palabras dichas y todas
las sin pronunciar
corren entre líneas sin apenas leerse,
                           esquivas y confusas
letras entre mis ojos,
desaparecen sin existir entre brumas de folios nocturnos.

Un comportamiento infantil dentro de un cuerpo adulto,
un espejismo irreal o una ilusión
que se escapa. Salgo
por la puerta de un metálico bosque
dejando tras de mí
cincuenta dólares en tu tocador.

Escrito en Zainit-Aak.

Pensando en blanco.

Absurdo, simplemente
absurdo.
Caótico y malsonante,
visceral, nauseabundo, horrible, ininteligible, burdo, tosco...

Es mi sombra criticando mis palabras,
es la oscuridad que me dice que duerma con los ojos abiertos,
es mi insomnio que me obliga a vivir
con los ojos rasgados,
es mi plan y mi mente que lo intenta cambiar,
es...
es...
es...
¿Quién es si no soy yo?
Seré yo entonces,
demasiado ciego para ver el progreso de un beso con lengua,
demasiado sordo para dejarme envolver por un tequiero de sus labios

Seré yo y la puta
droga
que no me deja
dormir tranquilo
ni despertarme a tiempo para volverme a dormir.


(Espacio vacío de años pensando en blanco)


Tan solo aquel ruido fue elegido para ser considerado un mudo silencio.
Chasquidos de dedos al compás de mi estupidez.
Caca envasada al vacío.
Sombreros de copa y monóculos,
¡Y culos de monos también!

Más silencios incómodos.
Sonidos con malas posturas sexuales
que gimen y aúllan
palabras bestiales
con sabor a (a)mar.

Puntos suspensivos...
más puntos suspensivos...
ahora una coma,
y un punto y coma;
y puede que ahora un punto y final.


                                                            "Despierta si quieres, pero es tu elección."

Escrito en Nörground.

Recuerdo de un sueño jamás despertado.

Duermo.

En mis sueños incluso eres aun más bella
y te deseo aún más.
Eres mi realidad prohibida.

Te beso con cuidado de no despertarme,
no quiero pasarme el día tratando de imaginarte.
Te beso a escondidas de mi conciencia,
no quiero pasarme el día tratando de no sentirme culpable.

Tu pelo de negro frambuesa se enreda en mis dedos,
tus besos duelen a despedida imaginaria,
Corro las calles de tu ciudad de minúsculas pecas.
Me pierdo en el mar en calma de tus ojos grises.
Te abrazo
como a algo pequeño
efímero
algo qué sé que terminará en deprimente despertar.

Paseamos delante de nuestros padres
de la mano
por un supermercado de almas
rotas.
Se que es un sueño y no quiero despertar,
te agarro fuerte y corremos,
y te beso
y me pierdo en la intensidad de tus respiros.

Todo huele a como recuerdo que olía tu perfume,
tus labios saben como recuerdo que imaginaba
en horas muertas, mirando tu espalda
y tu pelo negro

frambuesa.

Escrito en Nüoshöm-Wull.

Todo renace al morir.

Rocas en el fondo de un abismo espacial de mil años luz-fundida.
Fuego en forma de hielo erosiona un paisaje de polvo y estrellas
muertas.
Restos de caballeros espaciales flotan inertes buscando un halo de vida eterna.
Sonidos huecos en el eco de mi paladar,
un canto de sirena en guerra.
Lágrimas de acero entre colores láser que cruzan el cielo y explotan en quemaduras grises.

Dioses rogando a los hombres que los crearon,
manos de sangre que silban muerte con los dedos,
oscuridad en ojos vacíos,
un fin del mundo anterior a su creación,
todo surge del caos,
todo renace al morir.

Y entre todos los cánticos desconsolados una voz explota rebeldía una figura desfigurada,
un ser sin nombre,
algo grita en mi pecho,
un eco de lo maldito,
un llanto que respira
placentero entre las llamas de la vida,
un llanto que contempla los ojos de su propia destrucción.

Escrito en Koiræ.