Cincuenta dólares en tu tocador.

Me miro asustado
al ver el final de todo esto,
ver como mi mente se desmorona
mientras tú
sigues jugando con los resquicios de cordura que aún me quedan.

Pero esta vez quedará todo atrás,
dejaré de sonreír para siempre,
ahora tengo algún motivo más que antes.
Eres la última gota que colma el vaso,
un trago más de una noche única.

Da vueltas tu papelera mental en una órbita ajena al universo,
ahora es todo sustancialmente complejo.
Demasiadas luces rojas y un solo punto de mira;
extraña peonza sideral que esparce una dulce disolución de éxtasis vital,
seres frágiles que visten seda entre espuma de nubes                      y
caminan boca abajo por el cielo mirando el fríoverso.
Una oscura visión, una mirada perdida
en el vacío.


Evidencia por correspondencia,
todas las palabras dichas y todas
las sin pronunciar
corren entre líneas sin apenas leerse,
                           esquivas y confusas
letras entre mis ojos,
desaparecen sin existir entre brumas de folios nocturnos.

Un comportamiento infantil dentro de un cuerpo adulto,
un espejismo irreal o una ilusión
que se escapa. Salgo
por la puerta de un metálico bosque
dejando tras de mí
cincuenta dólares en tu tocador.

Escrito en Zainit-Aak.

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