Alas de hormigón.

Intenté volar,
esta vez lo intenté de verdad,
tenía un casco nuevo y las alas reparadas.

Intenté volar.
Salté!
Desplegué mis plumíferas alas                                   y

no me moví del suelo.

Su brazo manchado de recuerdos carceleros me agarraba
fuertemente,
y sus ojos de lágrima viva
me miraban hablándome de todo eso
que no quería oír.

Intenté volar,
de nuevo,
no me moví del suelo.
Y vi a los pájaros demasiado altos como para ver que eran pájaros,
motas oscuras rasgando el cielo.
Y quise ser como ellos
y dejar de recordarte.


Finalmente me senté,
mis alas se fundían con el hormigón,
un manto gris cubría mi cálida piel.
Y me quedé sentado,
atrapado,
sin poder moverme.
Frente a sus ojos de lágrima
viva.

Escrito en Nüoshöm-Wull.

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