Hazme de nuevo.

Recorro mi ciudad sobre
tu tabla de vida.
Soy un aprendiz de surfero.

Dame tu mano!,
no quiero caerme.


Enséñame!,                                                                     pequeña,
hazme sentir
la libertad,
la juventud;
hazme vibrar de nuevo.

Hazme creer en un abismo
sin final,
una perpetua caída
y un nuevo amanecer
dorado.
Hazme
de nuevo.


Pequeña
y enloquecida
criatura,
quédate esta noche.
Quédate
en mi ciudad
de papel.

Etérea respiración.

Te espero en mi coche,
vienes
corriendo.
                                                                         Estás magnifica en el retrovisor.

Me has llamado hace un rato
y no he podido evitarlo
ni evitarte.
ni tampoco quiero
supongo.

Entras, sonríes,
como sonríes siempre
o como siempre
me sonríes.
Doy un rodeo
quiero tenerte más.
La puerta
de tu portal
está demasiado cerca.

                                                                     -Ven a mirar estrellas ahora que llueve.-

No se que pensar.
Pequeño ángel de ojos verdes
me ahogo
en tu reloj de arena.
Miro el espacio
ausente
de tu presencia
y dibujo
con letras
el breve recuerdo de tu etérea respiración.

Desapareces
tras la puerta del portal,
acelero
resignado
esperando a que me vuelvas a llamar.