Lluvia.

Llueve,
vuelvo a casa
en bici
y llueve.

Tú me esperas en casa,
en la tuya,
te acabo de dar un último beso.
Tengo que llamarte
cuando llegue
mojado.

Diluvia,
y vuelvo a casa
en bici.
Y me gusta que llueva
pero no si vuelvo a casa
en bici.

Los frenos chirrían
mojados,
y la ropa pegada a mi piel me cala los huesos
que también
chirrían.

La boca me sabe a último
beso y
agua.


Y llego a casa,
a la mía,
y dejo la bici en el portal,
y al entrar dejo toda mi ropa en la bañera
y abro la ventana para oír llover.
Diluvia.

Me muerdo el labio y sonrío
saboreando ese último beso
tuyo
de agua.
Y me siento afortunado,
mojado,
pero afortunado.




Recuerdo todo esto mientras paso la mano por mi cara
y frotándome los ojos
me seco las últimas lágrimas
que no son de lluvia,
no,
son de ti.

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