Koiræ.

"Todos estos mundos ya existían, yo solo entré en ellos cumpliendo las normas establecidas y me senté a escribir."


Koiræ: El mundo de la soledad.
La arena naranja y muerta movida por una brisa sorda erosiona los tocones de árboles gigantes ya muertos, el suelo está lleno de huellas impares, hay miles de criaturas en el horizonte a las que jamás logras acercarte, estás solo y nada lo puede cambiar. En los tocones de los árboles hay talladas pequeñas chozas en las que protegerse de las tormentas de arena, siempre hay tabaco y café en una mesita. Se pueden oír los suspiros de otros como tú, pero no puedes verlos, ellos a ti tampoco, estás solo y nada lo puede cambiar.
Nunca te cansas de caminar, el paisaje es triste y seco, pero hermoso a la vez. Es un buen mundo al que venir de forma voluntaria, pero es el peor si te ves obligado a entrar.
Sus puertas son eventuales, pueden abrirse por uno mismo o por otros, pero no pueden cerrarse de forma forzosa, quedando atrapado si has sido arrojado dentro o dejando la puerta abierta si has entrado voluntario.

Es el mejor mundo para tomar decisiones.

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